martes, 4 de octubre de 2016

érase que se era y ahora ya no es...



y sigo con este desahogo hasta el "colorin colorado"


Me pagaron esas piezas y todo bien...
quedó bastante claro que seguiría trabajando con ellos y  les tendría en cuenta siempre que trabajara con el tema que en este caso les interesaba.


Bien, lo siguiente, casi un año después,  un artículo en un semanario comarcal,
en el que la maravillosa señora, se quejaba de que hubiera museos y oficinas de turismo en las que se vendieran artesanías que ella vende desde hace años en su comercio.
Me pasaron ese artículo para que lo leyera y bien, cada cual es libre de expresarse... no?
tampoco me di por aludida, a mi cabeza hay cositas que le cuestan...

Una de esas artesanas soy yo y parece ser que entre esas cositas que le cuestan a mi cabeza deben estar las promesas de exclusividad, los compromisos adquiridos tan sólo por una de las partes, y lo que más le cuesta a esta cabeza mía, es entender que alguien se vea con el derecho de prohibir o castigar por el mero hecho de buscar salidas profesionales,

por muy maravillosa que sea la señora...


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